Hace poco tuve un punto de seguimiento sobre su planificación con la dueña de un negocio muy innovador: una mezcla entre tienda de conveniencia y comidas listas para llevar a la oficina o al hogar, con un servicio eficiente, amigable y de alta calidad.
Me dijo: “Tengo una confesión que hacerle.”
La frase me sorprendió. Honestamente, no tenía idea de lo que vendría. Sonriendo, le dije: adelante.
“Hace un año usted me dijo que no usara inteligencia artificial (IA) para preparar mi plan anual… y debo confesarle que sí la usé. Y me fue muy bien.”
Ya riendo más que sonriendo, le agradecí la confesión y la felicité por los resultados. Al mismo tiempo, le expliqué que la razón por la cual le sugerí no usar IA en ese momento era para que aprendiera la lógica de la planificación y no limitara la construcción de su propia visión.
Hoy me doy cuenta de que todos —yo incluido— estamos usando cada vez más la inteligencia artificial, con resultados realmente asombrosos.
Nos permite reducir procesos que antes tomaban mucho tiempo y lograr cosas que antes ni imaginábamos. Nos ayuda a afinar nuestro trabajo e incluso a generar ideas que no se nos habrían ocurrido.
Sin embargo, el mayor riesgo hoy no es usar IA, sino usarla sin criterio.
La inteligencia artificial debe apalancarte para que tú seas más inteligente, no para sustituir tu esfuerzo intelectual.
El boom —o hype— de la inteligencia artificial puede jugarte una mala pasada. En mis últimas interacciones con pequeños y medianos empresarios he notado un entusiasmo que celebro, pero también ciertos usos limitados o incluso incorrectos.
El problema no es la herramienta en sí, sino cómo la integras en tu pensamiento empresarial.
Le pregunté a uno de estos sistemas de inteligencia artificial generativa cuáles serían sus recomendaciones más importantes para un buen uso por parte de empresarios, y debo decir que coincido plenamente con su respuesta:
- Usar la IA como colaborador, no como oráculo
Sus respuestas son un punto de partida que debes cuestionar, ajustar e iterar, no verdades absolutas. - Evitar tratarla como adivina sin contexto
La IA no es un gurú omnisciente; necesita información completa y real para ofrecer respuestas útiles. - Aprovecharla como amplificador, no sustituto del pensamiento
Debe servir para desafiar y mejorar tus ideas, no para delegar completamente el criterio estratégico.
La verdadera confesión no es usar IA…
es dejar de pensar por nosotros mismos.



